Ajuntament de Barcelona

Las plantas acuáticas

Jardines de Mossèn Cinto Verdaguer

    lirio amarillo

    La mayoría de las plantas que viven arraigadas en el suelo son incapaces de resistir las condiciones de encharcamiento. En cambio, las plantas acuáticas están adaptadas a la vida en el agua o en medios muy húmedos.

    Hay una gran diversidad de plantas superiores acuáticas llamadas hidrófitas que viven en agua dulce y también salada. Una proporción muy grande de plantas acuáticas viven en lagos, estanques, balsas y marismas (loto, junco espigado) o en ríos de curso lento (Callitriche obtusangula), mientras que otras viven en aguas corrientes y en agua salada como los estuarios, las albuferas o el mar abierto (posidonia). Las plantas acuáticas se pueden clasificar según su grado de inmersión: algunas viven totalmente sumergidas arraigadas al fondo (rizos de agua, Elodea canadensis); otras flotan libremente y se desplazan según las corrientes de agua o el viento, ya sea por la superficie (lenteja de agua) o por debajo (urticularias); y otras plantas sumergidas están ancladas al fondo mediante raíces y parte de sus tallos, hojas y flores emergen del agua, como en el caso de la mayoría de las que pueden observarse en los estanques de los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer (nenúfar, cala y llantén de agua).

    Las plantas acuáticas desempeñan un papel importante en los ecosistemas acuáticos, ya que proporcionan directa o indirectamente alimento, protección y una gran variedad de hábitats para un elevado número de organismos y facilitan el mantenimiento del agua limpia y oxigenada. Estas características y la belleza de las flores de algunas de ellas han favorecido su uso en estanques y balsas de numerosos espacios verdes e intervenciones paisajistas. 

    Características: 

    Para adaptarse al medio acuático las plantas presentan unas características especiales. Las sumergidas son permeables y absorben nutrientes e intercambian los gases directamente del agua. Las que tienen parte de su cuerpo fuera del agua oponen poca resistencia a la pérdida de agua, en contraposición a las plantas adaptadas a ambientes secos, como las xerófitas, por lo que los recubrimientos impermeabilizantes de las hojas y el tallo son mínimos y tienen los estomas abiertos y dispuestos superficialmente.

    La mayor limitación de las plantas acuáticas, principalmente de las que viven ancladas al fondo, es proveerse del oxígeno necesario para la respiración de las raíces. Por este motivo, muchas tienen el cuerpo (tallos y hojas) lleno de espacios vacíos que son auténticos canales de circulación del aire desde la atmósfera hasta las raíces y que al mismo tiempo les permiten flotar o mantenerse erguidas en el agua, como es el caso de los nenúfares y de la flor de loto. En el caso de los árboles, como el ciprés de los pantanos, presentan raíces especiales respiratorias, llamadas neumatóforos, que emergen del agua para captar el oxígeno. Otros árboles, como los chopos, tienen en la parte baja del tronco unos poros (lenticelas) por donde captan el aire. Las acuáticas flotantes, como la lenteja de agua, tienen bajo las hojas pequeñas cámaras llenas de aire que les hacen de flotadores.

    Otro aspecto importante de la adaptación de las plantas a medios anegados y pantanosos es la realización de procesos bioquímicos que evitan la acumulación de los productos tóxicos propios de las condiciones de medios faltos de oxígeno o anaeróbicos.

    La belleza de las plantas acuáticas con floraciones espectaculares, las posibilidades de acoger fauna muy diversa y su capacidad de enriquecer el medio acuático con oxígeno y al mismo tiempo reducir los niveles de nutrientes y contaminantes hace que sean muy usadas en paisajismo, en jardinería y para regenerar agua contaminada. Para esta función, se construyen humedales artificiales por donde se hace pasar el agua contaminada para extraer de ella sustancias minerales y orgánicas y metales pesados. Una aplicación actual es la creación de piscinas ecológicas con plantas acuáticas para depurar el agua.

    Las más utilizadas en jardinería son la cala, de flores grandes y blancas, el lirio amarillo, de flores amarillas, la pontederia, de flores azules, y la flor de loto, de flores de color blanquecino o rosado. Entre todas ellas destaca el nenúfar (Nymphaea), con sus hojas brillantes y flores de colores diversos según las variedades. Todos los nenúfares cultivados en Cataluña son especies procedentes de la hibridación entre la Nymphea alba, lel nenúfar autóctono y varias especies de nenúfares tropicales.

    Las plantaciones en estanques o zonas húmedas se hace a distintas profundidades, aprovechando los desniveles, según las necesidades de cada planta o bien en macetas que se ponen dentro del agua.

    Historia y curiosidades: 

    Las plantas acuáticas son una fuente alimentaria humana importante: arroz (que originalmente no era una planta acuática), arroz salvaje, cizaña, berros, rábano japonés... Estos tipos de plantas tienen un papel capital en la alimentación de amplias áreas del mundo, como el sureste asiático. Además de servir de alimento, hay muchas plantas acuáticas que desde la antigüedad se han usado como materiales de construcción, para hacer tejados, muebles y barcos, como materias primas para procesos industriales y textiles y como abonos para la agricultura.

    Reportan grandes beneficios, ya que ayudan a mantener limpia el agua y a recuperar el agua polucionada, aunque también pueden provocar perjuicios si se desarrollan excesivamente, por ejemplo obstruyendo canales de navegación, interfiriendo en las piscifactorías, haciendo el agua no potable, etc.

    Nenúfar amarillo
    Nenúfar amarillo
    Nenúfar
    Nenúfar
    Nenúfar
    Nenúfar
    Pontederia
    Pontederia
    Cala
    Cala
    Nenúfar amarillo Nenúfar amarillo Nenúfar Nenúfar Nenúfar Nenúfar Pontederia Pontederia Cala Cala