Ajuntament de Barcelona

Las escaleras de Forestier

Hortes de Sant Bertran y escaleras de Forestier

    Las escaleras de Forestier

    El ajardinamiento de Montjuïc se debe en gran medida al ingeniero y paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier (1861 – 1930), uno de los mejores paisajistas internacionales de su época que introdujo el concepto de jardines mediterráneos en la ciudad de Barcelona. Con motivo de la Exposición de Industrias Eléctricas de 1917, que finalmente acabó siendo la Exposición Internacional de 1929, J.C.N. Forestier fue contratado por Francesc Cambó, comisario de la proyectada exposición, para hacer el ajardinamiento y acondicionamiento de parte de la montaña.

    Forestier concibió la escalinata, situada al final del paseo de las Bateries y aún inacabada, como aceso a la proyectada sección marítima y elemento de conexión con otras partes de la exposición. Como el terreno era muy abrupto, organizó la urbanización de la zona de Miramar en terrazas conectadas mediante escaleras, formando una escalinata majestuosa e imponente. Pero las obras se pararon cuando se desestimó la sección marítima de la exposición.

    Características: 

    J.C.N. Forestier fue contratado por el Ayuntamiento de Barcelona para diseñar y ejecutar el ajardinamiento del parque de Montjuïc. Las obras se iniciaron entre 1915 y 1916 con el proyecto del parque de Laribal, de inspiración árabe y en el que se integró la vegetación ya existente. Forestier aprovechó la pendiente de 32 metros para diseñar terrazas, escaleras y cascadas que llevaban a caminos y plazuelas con bancos donde poder descansar. También proyectó los jardines de Amargós, que reciben este nombre en homenaje a quien hizo el primer proyecto de urbanización de la montaña de Montjuïc. Esos jardines se configuran en diversas terrazas tomando como modelo los antiguos jardines de Babilonia. Actualmente se conocen con el nombre de jardines del Teatre Grec en referencia al teatro al aire libre proyectado en 1920 por Ramon Reventós en los terrenos de una antigua cantera. Los jardines de Amargós acogían una importante rosaleda y se idearon para conectar los de Laribal con los palacios de la Exposición Internacional de la parte baja de la montaña, en el paseo de Santa Madrona, debiendo salvar un gran desnivel de más de 15 metros. La gran escalinata imperial de piedra se ocupaba de superar las diferencias de cota entre las terrazas.

    El jardín del Umbracle, dentro del recinto de la exposición, y los jardines de la plaza de Armes, actualmente de Miramar, se deben también a Forestier. El joven arquitecto catalán Nicolau Maria Rubió i Tudurí (Maó, 1891 – Barcelona, 1981), que en 1917 se convertiría en director de los Parques Públicos y Arbolado de Barcelona, fue su discípulo y se encargó de dirigir y de dar continuidad a su obra.

    Historia y curiosidades: 

    Forestier proyectó también el ajardinamiento de la avenida de América de la Exposición (actualmente avenida de Maria Cristina) con hileras de plátanos de copa recortada en forma de cubos. Esta fue su última intervención en la ciudad de Barcelona: fue despedido por el primer Ayuntamiento del régimen de la dictadura de Primo de Rivera (1923).

    En su libro Montjuïc, la muntanya de la ciutat el urbanista Estanislau Roca explica que el advenimiento de la dictadura y la crisis económica propiciaron la aparición de un proyecto de ciudad-jardín que hacía llegar las parcelas privadas hasta las mismas puertas de los palacios. Si esto hubiese prosperado, habría supuesto un paso atrás en la recuperación de la montaña para la ciudad tal como la había imaginado Forestier y hubiese podido hipotecar el futuro de la mayor parte de Montjuïc, haciendo que perdiese su carácter público. Rubió i Tudurí, quien fue desde el principio ayudante incondicional de Forestier, fue designado director de los Parques Públicos del Ayuntamiento de Barcelona y durante veinte años (de 1917 a 1937, cuando se exilió voluntariamente a Francia), recuperó las pocas zonas verdes que quedaban en la ciudad. Con un programa de adquisiciones estructuró un cinturón de parques situados en tres círculos concéntricos que se extendía desde el parque de la Ciutadella hasta el de Montjuïc, pasando por los del Guinardó, el Park Güell y la Font del Racó; en el exterior había el gran parque de Collserola y dos parques fluviales entorno de los ríos Besòs y Llobregat. De las obras de Rubió i Tudurí hay que destacar el Jardín de Aclimatación de Montjuïc, construido en 1930 en la parcela que había ocupado el pabellón de Italia y Suecia de la exposición de 1929, la plaza de Francesc Macià, los jardines del Palacio de Pedralbes y la plaza Gaudí. La herencia de Forestier preservada por Rubió i Tudurí ha sido un concepto de jardinería renovador y original, de gran influencia en la jardinería y el paisajismo barceloneses posteriores.

    Hay que destacar también la aportación de Forestier a la diversidad botánica de la ciudad con la introducción de algunas especies exóticas, que había conocido gracias a sus trabajos en América: el palo rosa (Tipuana tipu), el árbol de la bella sombra (Phytolacca dioica), la jacaranda (Jacaranda mimosifolia)...

    Posteriormente, en los años setenta del siglo XX, la montaña acogió tres nuevos jardines, dedicados a poetas (Mossèn Costa i Llobera, Mossèn Cinto Verdaguer, Joan Maragall), y el mirador del Alcalde. El segundo impulso urbanizador de Montjuïc llegó con la nominación de Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de verano en 1992, renovando y aumentando las instalaciones deportivas y los elementos artísticos y urbanizando zonas antes ocupadas por barracas y vertederos.

    Actualmente, el Ayuntamiento tiene como objetivo convertir la montañana en el gran parque central de Barcelona. Para conseguirlo hay proyectos para mejorar los accesos, potenciar el transporte público, limitar el tráfico rodado y ordenar el paisaje y las conexiones con los barrios situados a ambos lados de la montaña, definiéndola en tres estratos ordenados (de abajo a arriba: parque de la cultura, parque del deporte, parque de la montaña).

    Más información : 

    DIVERSOS AUTORES. Montjuïc, parc central. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, 2006

    LECLERC, Bénédicte (dir.). Jean Claude Nicolas Forestier, 1861 – 1930. Du jardin au paysage urbain. Actes du Colloque international sur J.C.N. Forestier, Paris, 1990. París: Picard, 1994

    ROCA, Estanislau. Montjuïc, la muntanya de la ciutat. Barcelona: Institut d’Estudis Catalans, 2000

    SOBREQUÉS i CALLICÓ, Jaume (dir.). Història de Barcelona (8 vol.). Barcelona: Enciclopèdia Catalana, 1991-1992

    http://www.raco.cat/index.php/Espais/article/viewFile/91420/159272

    http://www.bcn.cat/publicacions/b_mm/bmm61/bmm61_qc47.htm

    http://w110.bcn.cat/portal/site/MediAmbient?lang=ca_ES

    http://w110.bcn.cat/portal/site/MediAmbient/menuitem.0d4d06202ea41e13e9c...