Ajuntament de Barcelona

El llano de Barcelona

Jardines de Miramar y camino dels Cims

    La ciudad de Barcelona está situada en un llano, limitado al este por el mar, al oeste por la sierra de Collserola, y por los ríos Besòs y Llobregat al norte y al sur respectivamente. 

    El Llobregat y el Besòs han actuado de vías naturales para superar la cordillera Litoral y marcan antiguos caminos hacia tierras occitanas y de abastecimiento de la ciudad. 

    El llano se asienta sobre un soporte de rocas de distintas etapas geológicas. En la sierra de Collserola y las colinas del Carmel, de la Rovira, de la Peira y del Putxet, que emergen en distintos puntos de la ciudad, se pueden observar los materiales más antiguos, constituidos principalmente por rocas metamórficas de la era primaria. En el Terciario emergió la montaña de Montjuïc y desde el Cuaternario se ha ido configurando el llano de Barcelona por la acumulación de los sedimentos arrastrados por los numerosos torrentes y rieras de Collserola y de los aportados por los ríos que las corrientes marinas han ido depositando en la costa.

    Características: 

    La estructura geológica sobre la que se asienta la ciudad de Barcelona es relativamente compleja, ya que la forman diversas unidades tectónicas menores afectadas por fallas: del Tibidabo, dels Turons, de Barcelona y del Morrot.

    El subsuelo del llano de Barcelona está formado por capas de materiales geológicos muy diversos. Las capas más profundas son predominantemente pizarras con algunas intrusiones graníticas, visibles en Collserola y en las colinas de la Rovira. Sobre esta capa se asentaron margas, arcillas, gravas y bloques calcáreos. La parte superior del llano (muy alterada por la erosión de los torrentes) desciende de forma suave y regular desde la sierra de Collserola hasta el punto de encuentro de Ciutat Vella y el Eixample, donde hay una grada de desnivel considerable.

    La parte baja se extiende hasta el mar y está formada básicamente por materiales de sedimentación provenientes de Collserola y arrastrados por los ríos Besòs y Llobregat, que han hecho avanzar constantemente la línea de la costa. En el s. IV aC, en el lado del Llobregat, la costa se situaba 5 km en el interior respecto de la actual y el antiguo puerto romano, vivo en época de Jaime I, se extendía desde la colina de las Falzies (actual Pla del Palau) hasta el arenal de Santa Clara (actual Parlamento, en el parque de la Ciutadella). En el s. XIV ya estaba cegado.

    A medida que la costa ganaba terreno al mar el perfil del litoral iba variando. De esta forma se fue formando el llano de Barcelona y podríamos afirmar que Montjuïc, por su situación, contribuyó a retener los sedimentos y a consolidar el gran “solar” de la ciudad.

    El clima de este llano es mediterráneo suave, por su posición resguardada, a pesar de que en verano es habitual el bochorno. Las lluvias son limitadas y se reparten de forma desigual a lo largo del año, con aguaceros muy intensos a finales de verano y en otoño.

    La vegetación natural era típicamente mediterránea: pinos, encinas, sotobosque de brezos, durillos, madroños y plantas enredaderas en la montaña y alisos, álamos, cañaverales, juncales y árboles caducifolios en el llano y en las hondonadas húmedas y árboles de ribera cerca de las fuentes y las marismas. En la sierra y en la vertiente encarada hacia el mar, el bosque era más frondoso, con encinares de tonos más oscuros. Con el paso del tiempo, gran parte de los terrenos se convirtieron en pastos y cultivos (algarrobos, viñedos, naranjos, cereales y, cerca de las rieras y puntos de agua, en huerta).

    Puntos destacados:

    Monte Táber (16,9 m), primer foco de población fija

    Tibidabo (516,2 m), cima a la sierra de Collserola

    Montjuïc (184,8 m), montaña domiando el puerto, principal parque y pulmón de la ciudad

    Colina: Carmel (265,6 m), Rovira (206,8 m), Putxet (182,7 m), Peira (138 m), Monterols (127,3 m)

    Historia y curiosidades: 

    La grada donde confluyen la parte superior y la inferior del llano, en el límite entre los distritos de Ciutat Vella y el Eixample, fue aprovechada históricamente para apoyar en ella la muralla de la ciudad y para instalar los molinos o las balsas de los curtidores y tejedores.

    A medida que la tierra ganaba espacio al mar, muchas de las albuferas, estanques y marismas litorales fueron desapareciendo, a veces por la acción humana directa, tanto en la edad media como en época moderna.

    Más información : 

    DIVERSOS AUTORES. Montjuïc, parc central. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, 2006

    ROCA, Estanislau. Montjuïc, la muntanya de la ciutat. Barcelona: Institut d’Estudis Catalans, 2000

    SOBREQUÉS I CALLICÓ, Jaume (dir.). Història de Barcelona (8 vol.). Barcelona: Enciclopèdia Catalana, 1991-1992