Ajuntament de Barcelona

El mirador de la Puntaire

Jardines de Mossèn Costa i Llobera

    La montaña de Montjuïc acoge numerosas obras de arte al aire libre, entre las que destaca la escultura en bronce La puntaire (1972), de Josep Viladomat. Esta obra representa una joven concentrada en hacer encaje, una actividad que era habitual entre las chicas casaderas, especialmente en algunas poblaciones de la costa catalana. Así pues, no parece gratuito el lugar donde se ha colocado la escultura, en un mirador sobre el puerto de Barcelona, que ha sido uno de los principales elementos en su vida económica, geográfica y social.

    En Montjuïc, las obras de arte se combinan en perfecta armonía con la belleza del entorno, sobre el que la montaña es una ventana abierta. Desde los diversos miradores (de la Puntaire, del Alcalde, del Poble-sec) puede contemplarse la ciudad, el mar y el puerto y las elevaciones montañosas de la sierra de Collserola.

    El acantilado del Morrot (en la ladera suroriental) es el resultado de la explotación histórica de canteras en la montaña. La piedra de Montjuïc se usó para la construcción de la mayoría de edificios emblemáticos de la ciudad (la ciudad romana, la catedral, Santa María del Mar, la Sagrada Familia, el Palau de la Virreina, etc.) y se exportó a otros países. La cantidad de piedra de este origen que se ha explotado ha sido enorme: permitiría construir el edificio de La Pedrera unas 20.000 veces. Se puede pues afirmar, en palabras del arquitecto Estanislau Roca, que Montjuïc ha sido “la cuna y la esencia de Barcelona”. Una parte del Morrot está ocupada por los jardines de Mossèn Costa i Llobera y es accesible por la carretera de Miramar; el resto es abrupto y de difícil acceso y solo se llega libremente a él a través de un camino que recorre la parte superior.

    En todo el espacio del Morrot hay vegetación típicamente mediterránea (retama, hinojo, zarza, pino blanco, manzanilla yesquera, cardo...) y otra adaptada a las condiciones de la zona (pita, chumbera). La importancia ecológica del Morrot no se limita a su diversidad botánica, ya que acoge una gran variedad de animales. Hay que destacar especialmente la colonia estable de cernícalos que hay en el Morrot.

    Características: 

    Montjuïc es un auténtico museo al aire libre en el que conviven más de un centenar de esculturas de distintas épocas, autores, estilos y temáticas, tanto en metal, como esta de La puntaire o L’au dels temporals, de Ros i Bofarull (también en estos jardines de Mossèn Costa i Llobera), como en piedra, como en el caso de La sardana (1966), de Josep Cañas, o Estival (1929), de Jaume Otero, magnífico ejemplo de arte decó. Incluso se encuentran ejemplos de poesía visual (en el jardín de Joan Brossa) o de mosaicos (en el mirador del Alcalde, obra de Tharrats).

    La Exposición Internacional de 1929 supuso el primer gran impulso urbanizador de la montaña, por lo que una gran parte de las esculturas que se encuentran en ella datan de aquella época, obra de autores catalanes de prestigio: Josep Llimona (Sant Jordi, El forjador, La bellesa), Pau Gargallo (Els genets, Pomona), Josep Viladomat (La noia de la trena, La puntaire), Josep Clarà (La fertilitat, Serenitat).

    La segunda gran renovación de Montjuïc también está ligada a un hecho de repercusión internacional, en este caso los Juegos Olímpicos de 1992, que dotaron a la montaña de instalaciones deportivas y de muestras artísticas modernas de autores internacionales (como los japoneses Aiko Miyawaki y Arata Isozaki).

    Entre las esculturas figurativas encontramos algunas relacionadas con la cultura catalana (Manelic (1909), de Josep Montserrat, o El timbaler del Bruc (1954), de Frederic Marès), con la cultura clásica (Tors de l’estiu, Dorífor) o europea (Dante (1921)) y con la cultura popular moderna, herencia de la decoración del antiguo parque de atracciones que había existido en los terrenos de los jardines de Joan Brossa.

    Puntos destacados:

    Acantilado del Morrot: jardines de Mossèn Costa i Llobera (colección de suculentas y de palmeras), colonia de cernícalos

    Puerto viejo de Barcelona

    Edificios y construcciones notables: torres gemelas (Port Olímpic), edificio Vela, torre Agbar, World Trade Centre, teleférico de Montjuïc

    Historia y curiosidades: 

    En la plaza de la iglesia de Sant Pere Màrtir de les Escaldes-Engordany (Andorra) hay otro ejemplar en bronce de La puntaire (1972), de Josep Viladomat. Asimismo, en el centro de arte de la misma población andorrana puede contemplarse otro ejemplar, en yeso, de la misma escultura.

    Las primeras actividades portuarias en Barcelona datan del s. I, cuando los romanos fundaron la colonia Barcino en el monte Táber, al lado de la actual plaza Sant Jaume. A partir del amurallado de la ciudad, tras la invasión bárbara del 263, la ciudad y su actividad marítima empezaron a crecer y el puerto fue quedando progresivamente pequeño, hasta el punto que en la Edad Media, a pesar de que Barcelona era una potencia marítima en el Mediterráneo, no disponía de un puerto digno y adecuado para el comercio y no era raro que los temporales hundiesen los barcos.

    Para intentar mejorar el puerto, en 1477 se construyó un muelle hasta la isla de Maians, isleta arenosa a pocos metros de la costa que, por acumulación de arena, acabó convertida en un túmulo. Sobre esta península más adelante se construiría el barrio pescador de la Barceloneta.

    En 1772 se edificó la Torre de la Llanterna, faro que actualmente es el reloj del muelle "dels Pescadors", y en 1868 se constituyó la Junta de Obras del Puerto de Barcelona, institución que fue toda una experiencia de descentralización y que se mantuvo hasta 1978 (cuando el puerto se convirtió en el "Port Autònom de Barcelona").

    En 1882 se terminó la construcción del primer muelle transversal que, algunos años más tarde y con motivo de la Exposición Internacional de 1929, acogería la torre Jaume I del actual transbordador aéreo.

    Más información : 

    Port de Barcelona

    Present i futur del port de Barcelona

    Josep Viladomat

    L'escultura a Montjuïc

    Fundació Mies Van der Rohe

    El Morrot

    DIVERSOS AUTORES. Montjuïc, parc central. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, 2006

    ROCA, Estanislau. Montjuïc, la muntanya de la ciutat. Barcelona: Institut d’Estudis Catalans, 2000

    SOBREQUÉS i CALLICÓ, Jaume (dir.). Història de Barcelona (8 vol.). Barcelona: Enciclopèdia Catalana, 1991-1992