Ajuntament de Barcelona

Las plantas suculentas

Jardines de Mossèn Costa i Llobera

    Maguey

    Las plantas suculentas o crasas tienen la capacidad de acumular agua en sus tejidos, generalmente en los tallos y las hojas, dándoles un aspecto hinchado o carnoso. Además de por esta acumulación de agua se caracterizan por haber transformado sus hojas en espinas o por haberse recubierto con ceras o pelos, consiguiendo así reducir la pérdida de agua por transpiración. Otra estrategia para sobrevivir en ambientes muy secos es tener un sistema radicular muy extenso que les permite explorar y absorber con facilidad el agua del suelo cuando está disponible.

    Su capacidad de almacenaje de agua hace que se adapten a condiciones climáticas o suelos áridos y que puedan sobrevivir en terrenos demasiado secos para la mayoría plantas, como en el caso de los climas desérticos y semidesérticos.

    Se calcula que hay más de 60 familias y 300 géneros de plantas que han desarrollado algún tipo de recurso para ahorrar agua y adaptarse a medios áridos. Podemos encontrar plantas suculentas en 30 familias botánicas; destacan las agaváceas, las bromeliáceas, las crasuláceas, las euforbiáceas y las más típicas y unas de las más numerosas, las cactáceas. Las cactáceas destacan por la diversidad de formas de sus tallos carnosos (redondos, columnares, arborescentes...) donde se disponen las espinas en grupos sobre un “cojín” y grandes flores muy vistosas.

    En los jardines de Mossèn Costa i Llobera encontramos más de 150 especies de cactus, plantas originarias del continente americano, y más de 200 otras suculentas, principalmente surafricanas, así como más de 12 especies de palmeras. Es la colección de cactus y plantas crasas más relevante de Cataluña y probablemente una de las más importantes del mundo.

    Características: 

    Las plantas adaptadas a vivir en condiciones de sequía se llaman xerófitas y han fijado a lo largo de la evolución estrategias para sobrevivir en ambientes áridos. Básicamente hay dos tipos de estrategias: captar el agua de un área amplia mediante un sistema radical muy extenso y evitar su pérdida. Para hacerlo se producen una serie de cambios morfológicos y fisiológicos según el tipo de adaptación a condiciones más o menos extremas de sequía. Los principales cambios son tener hojas pequeñas, coriáceas y protegidas con ceras o pelos y los estomas hundidos y cerrados, la pérdida de hojas y la suculencia, que es la adaptación más especializada y extrema en la que, además de evitar la pérdida de agua, las plantas la almacenan.

    Algunas plantas tienen las hojas suculentas, formadas casi completamente por células de almacenaje de agua recubiertas por una fina capa de tejido para hacer la fotosíntesis (como las de los géneros Aloe, Haworthia, Lithops y Sempervivum).

    En otras, la suculencia afecta a los tallos y las hojas han desaparecido completamente, o casi, para reducir la superficie de evaporación del agua (es el caso de la mayoría de cactus o de la Euphorbia obesa). En los casos más especializados, los tallos son esféricos, lo que reduce la relación superficie/volumen y, por tanto, la superficie de evaporación. También disponen de unos pliegues llamados costillas que discurren longitudinalmente por el cuerpo de la planta y que les permiten una cierta expansión y contracción, como un acordeón, según el agua acumulada en su cuerpo.

    Otras tienen raíces suculentas: las raíces, carnosas e hinchadas, almacenan el agua bajo tierra, lejos del calor y de los animales, mientras que las hojas y los tallos puede caer durante las estaciones secas (Calibanus hookeri, Fockea edulis, Pterocactus kunzei, Peniocereus striatus).

    En muchos casos, la suculencia se produce en más de una parte de la planta, por ejemplo en las raíces y el tallo (Ceraria pygmaea, Tylecodon paniculata, Cyphostemma juttae).

    Desde el punto de vista fisiológico, las plantas suculentas hacen una fotosíntesis especial denominada CAM (metabolismo ácido de las crasuláceas). A diferencia del resto de plantas, en condiciones de sequedad y altas temperaturas, abren los estomas por la noche y captan el CO2 almacenándolo en forma de ácidos orgánicos que liberan durante el día para utilizarlos en el proceso fotosintético y sintetizar el alimento. Teniendo los estomas cerrados en los momentos de máxima evaporación, evitan al máximo la pérdida de agua.

    Estas adaptaciones de las plantas a la sequía y especialmente en el caso de  la suculencia, hacen que su crecimiento sea lento.

    Historia y curiosidades: 

    La popularidad de las plantas suculentas en jardinería se ha incrementado con la mayor concienciación del agua como recurso escaso. Hay que cultivarlas a pleno sol para conseguir un crecimiento óptimo y una floración máxima. Aunque pueden resistir periodos más o menos prolongados en condiciones de sequía, si disponen de agua su desarrollo es mucho más rápido.

    Prácticamente todas las plantas suculentas o crasas se reproducen vegetativamente con facilidad. A partir de una hoja o de un trozo de tallo se consigue, en más o menos tiempo, una planta nueva, idéntica a la planta madre. Muchas también pueden reproducirse fácilmente por semilla. Para reproducirlas se ponen en un sustrato ligero y arenoso que debe mantenerse húmedo, evitando el encharcamiento, que favorecería el desarrollo de enfermedades por hongos.

    Más información : 
    Allaudia ascendens
    Cereus forbesii
    Cleistocactus strausii
    Cleistocactus strausii
    Echinopsis spachiana
    Chumbera
    Trichocereus candidans
    Allaudia ascendens Cereus forbesii Cleistocactus strausii Cleistocactus strausii Echinopsis spachiana Chumbera Trichocereus candidans