Ajuntament de Barcelona

Las plantas bulbosas

Jardines de Mossèn Cinto Verdaguer

    Se conocen como plantas bulbosas aquellas herbáceas que tienen órganos carnosos subterráneos de reserva de alimento (bulbos, cormos, rizomas, tubérculos y raíces tuberosas) que les permiten sobrevivir en épocas del año desfavorables para su desarrollo, manteniéndose en reposo.

    La belleza de sus flores hace que se usen muy habitualmente en jardinería como plantas ornamentales.

    Son plantas vivaces caducas en su mayoría, lo que significa que, después de florecer, la planta aún mantiene las hojas verdes y en buen estado durante cierto tiempo, posteriormente van amarilleando hasta secarse completamente. Por tanto, la parte aérea desaparece y únicamente queda el órgano subterráneo, en este caso el bulbo, en estado latente durante el periodo desfavorable para el crecimiento. Pero en su interior el bulbo mantiene la actividad y se prepara para la siguiente temporada a la espera de unas condiciones ambientales adecuadas para volver a brotar y desarrollar una nueva planta.

    Características: 

    Les bulbosas pueden acumular sustancias de reserva, principalmente hidratos de carbono, en distintos órganos subterráneos especializados: bulbos, cormos, rizomas, tubérculos y raíces tuberosas.

    El bulbo es un tallo vertical subterráneo, muy corto en forma de disco, rodeada de hojas carnosas que acumulan las reservas de nutrientes que servirán para la brotación y crecimiento de la parte aérea. Los bulbos se clasifican en tunicados y escamosos: en los tunicados, la base está rodeada de hojas superpuestas, como en el caso de la cebolla, el tulipán, el narciso o el jacinto; en los escamosos, las bases de las hojas están imbricadas, como las tejas, y son más carnosas, por ejemplo en el lirio o la azucena.

    El rizoma es un tallo subterráneo que habitualmente crece en sentido horizontal y a menudo muy vigoroso, de longitud y grosor variables, que tiene raíces y brotes herbáceos en los nudos. Los rizomas crecen indefinidamente (las partes más viejas de la planta mueren al tiempo que se producen nuevos brotes), por lo que pueden llegar a cubrir extensas áreas. Algunos ejemplos de plantas rizomatosas son el lirio de los valles, el lirio cárdeno, la cala o la caña de las Indias.

    El cormo es un tallo subterráneo externamente muy parecido al bulbo, pero en este caso las hojas son delgadas y mucho menores, por lo que los nutrientes de reserva se concentran en el tallo carnoso, de cuya base nacen las raíces. Las plantas más conocidas con cormo son el azafrán, la fresia y los gladiolos.

    El tubérculo es un tallo subterráneo engrosado y redondeado, sin escamas ni ninguna otra capa de protección que presenta unos “ojos” que son los brotes nuevos. A diferencia del rizoma, el crecimiento es limitado y suelen durar un año. Los tubérculos más conocidos son los comestibles, como la patata, el tupinambo y la chufa, pero también existen otros usados en jardinería, como el ciclamen o algunas begonias.

    Finalmente, la raíz tuberosa es una raíz expandida y engrosada que acumula las reservas antes de que la planta pierda la parte aérea durante la época de reposo. En esta raíz, las yemas o futuros brotes se encuentran en el cuello en la base del tallo. Además de las raíces tuberosas comestibles (el boniato, la mandioca, el ñame...), muy apreciadas por su gran poder energético, como en el caso de los tubérculos, algunas se cultivan con finalidades ornamentales (la dalia, la clivia, la flor del amor o el ranúnculo).

    Historia y curiosidades: 

    Además de reproducirse per semillas como el resto de las plantas, las bulbosas también pueden hacerlo por multiplicación vegetativa que permite obtener una descendencia idéntica al progenitor. Habitualmente, los horticultores aprovechan esta propiedad para obtener nuevas plantas. La multiplicación vegetativa se realiza usando un trozo de la planta y varía según el tipo de órgano de reserva.

    En el caso de los bulbos y cormos, se separan los pequeños bulbos (bulbillos) y cormos que se han formado alrededor del bulbo o cormo original y se plantan para, tras 2 o 3 años de crecimiento, obtener un bulbo o cormo lo suficientemente grande para dar flor. Determinadas bulbosas, como algunos Lilium, producen los bulbillos en la parte aérea de la planta.

    Los rizomas y los tubérculos se multiplican dividiéndolos en trozos que deben tener uno o dos brotes (ojos) cada uno. Cada trozo que se plante originará una nueva planta.  

    En el caso de les raíces tuberosas, como las yemas o brotes que están en la parte más cercana al tallo, hay que hacer secciones longitudinales asegurándose de que cada una tenga como mínimo una yema o un trozo de la parte aérea de la planta madre. Se tienen que plantar en suelos bien drenados y aireados, como los arenosos, para evitar que se pudran.

    En el caso de las plantas bulbosas plantadas en otoño, la floración se producirá desde finales de invierno a mediados de primavera (jacinto, jacinto comoso, narciso, crocus, ranúnculo, tulipán, corona imperial, fresia...). En el caso de las que se planten en primavera, la floración abarcará de finales de primavera a mediados de otoño (begonia, dalia, gladiolo, caña de las Indias...). 

    Caña de las indias
    Lirio de los incas
    Lirio
    Lirio
    Tulipán
    Tulipán
    Caña de las indias Lirio de los incas Lirio Lirio Tulipán Tulipán