Ajuntament de Barcelona

La biodiversidad en Montjuïc

Porta de Montjuïc

    Roble pubescente

    Los numerosos espacios verdes distribuidos por Montjuïc proporcionan espacios de recreo y constituyen un gran pulmón urbano.

    La alta biodiversidad actual de la montaña es el resultado de una mezcla entre lo que queda de su patrimonio natural original con las aportaciones que se han hecho a lo largo de la historia. Los distintos usos de Montjuïc desde la antigüedad han ido configurando su paisaje: usos agrícolas, explotación de canteras, construcción de instalaciones, creación de parques y jardines. Todas estas acciones han dado como resultado un paisaje natural modificado, integrado por espacios verdes con un grado de intervención diverso: hay prados, pequeñas zonas boscosas, acantilados y taludes colonizados por la vegetación espontánea, antiguas canteras y jardines muy especiales creados en distintas épocas, algunos con la vegetación como principal protagonista.

    En sus 366.11 hectáreas hay más de 2.000 taxones de plantes vasculares, un número superior al de cualquiera de los paisajes naturales del país. En Cataluña actualmente se contabilizan unos 3.300 y 12.500 en Europa.

    Esta variedad de especies vegetales y de ambientes es el escenario propicio para acoger una remarcable diversidad faunística con cerca de 70 especies de animales vertebrados.

    Características: 

    En la estructura verde de la ciudad, la montaña de Montjuïc destaca por una mayor biodiversidad botánica y faunística, exceptuando Collserola.

    Se trata de un espacio que como ecosistema natural en la ciudad es singular, ya que está integrado por un mosaico de ambientes que reúnen en su superficie prácticamente todos los biótopos de los alrededores de Barcelona, algunos de ellos, como el acantilado del frente marítimo, de un gran valor ecológico.

    En relación con la flora, la montaña acoge una extraordinaria diversidad de especies, tanto autóctonas como originarias de otras regiones biogeográficas, de carácter principalmente ornamental, resultado de las intervenciones que se han hecho a lo largo del tiempo. Hay desde prados secos y matorrales, bosquecillos de pinos y otras formaciones con restos de comunidades vegetales originales o potenciales de Montjuïc hasta jardines y parques creados en distintas etapas de la historia de la montaña desde principios del siglo XX. En Montjuïc se encuentran, entre otros, jardines históricos (como los de Laribal, Miramar y el Teatre Grec), jardines temáticos, de los años setenta del siglo pasado (como los de Mossèn Costa i Llobera, dedicado a las suculentas, y los de Mossèn Cinto Verdaguer, a las bulbosas y las acuáticas) y jardines botánicos como el Nou Jardí Botànic, inaugurado en 1999, y el Jardín Botánico Histórico, de 1930.

    Todos estos espacios verdes y su diversidad vegetal, con una amplia variedad de floraciones y fructificaciones a lo largo de las estaciones, son la base para acoger una importante biodiversidad faunística espontánea que encuentra en ellos una fuente de alimentación y refugio. Así, hay estanques, medios excelentes para la reproducción de anfibios y la alimentación de los murciélagos; prados secos y matorrales donde pueden verse musarañas y ratones mediterráneos; formaciones arbóreas donde viven una gran cantidad de especies de aves; viejas construcciones y muros de jardines históricos que sirven de nido a salamanquesas y lagartijas; y antiguas minas que son refugio de murciélagos.

    En total, en Montjuïc se han contabilizado cerca de 70 especies de vertebrados de las 91 que se suman en todos los espacios verdes de la ciudad. En el contexto de Montjuïc, el área del acantilado marino y su entorno es la que reúne el mayor número de especies de la fauna de la montaña, unas 60, con una variedad de aves similar a la de algunos espacios naturales protegidos.

    El acantilado marino es una zona especial por sus valores en el ámbito de Cataluña y a escala local. En él se encuentran los mejores afloramientos geológicos de Montjuïc, en concreto los sedimentarios del mioceno medio, y es el mejor ejemplo conocido de minería prehistórica a cielo abierto en Cataluña con la extracción de jaspe desde, aproximadamente, el 9000 a.C. hasta el 100 a.C.

    Como ecosistema, el acantilado marino es singular, ya que constituye un hábitat rupícola litoral con una flora integrada por una gran diversidad y desarrollo de especies alóctonas y restos de comunidades autóctonas. Desde el punto de vista faunístico tiene una gran diversidad de vertebrados, principalmente de avifauna (como el halcón peregrino, la gaviota patiamarilla, una colonia de cernícalo común, el mochuelo, el roquero solitario o el colirrojo tizón), la musaraña común, la musarañita, el ratón mediterráneo, el conejo, la rata y réptiles como la salamanquesa común y la salamanquesa rosada, la lagartija ibérica, la serpiente verde y la serpiente azul.

    En relación con los invertebrados, se han identificado diversas especies de moluscos de especial interés: Sphincterochila candidissima, Trochoidea elegans, Caracollina lenticula, Oxychilus courquini y Trochoidea penchinati. En lo que se refiere a las mariposas, se han 29 especies diurnas, de las que 6 presentan algún grado de amenaza en el contexto de Montjuïc, como el rey moro (Kanetisa circe). De forma parecida a los moluscos, las especies de lepidópteros más escasas e interesantes de Montjuïc son las que se encuentran en el acantilado marino del Morrot.

    Historia y curiosidades: 

    Siguiendo su compromiso con la biodiversidad, Barcelona está implicada en planes de protección de algunos hábitats de especial interés (como el acantilado marino) y desarrolla actividades institucionales de gestión para potenciar las poblaciones de algunos animales amenazados de extinción, como los anfibios, y contener otras, como por ejemplo los gatos, con la promoción de colonias controladas.

    La contribución de la ciudadanía evitando el abandono de animales, entre otros de peces, tortugas y gatos, es fundamental para contener sus poblaciones, que perjudican los hábitats, las especies autóctonas y el patrimonio urbano.

    Todos los retos, objetivos y compromisos del gobierno municipal relacionados con la conservación de la diversidad biológica y de los hábitats de la ciudad y del planeta, y en relación con la forma en la que la población los conoce, disfruta de ellos y los cuida se han recogido en el Pla de la Biodiversitat. Este plan es un compromiso y plantea una visión de futuro para la ciudad: una ciudad donde se conserve, enriquezca y aprecie la biodiversidad, como parte del patrimonio natural de la Tierra, y como beneficio para las generaciones presentes y futuras. El grado de biodiversidad es un indicador de la calidad de vida de la ciudad y su empobrecimiento, por la desaparición de especies, es una pérdida para todo el planeta.

    Madroño
    Pata de vaca
    Trompetas del juicio
    Musaraña
    Asiento de suegra
    Ranita de San Antón
    Chumbera
    Rana común
    Lagartija
    Madroño Pata de vaca Trompetas del juicio Musaraña Asiento de suegra Ranita de San Antón Chumbera Rana común Lagartija