Ajuntament de Barcelona

Jardines de Mossèn Cinto Verdaguer

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Características
Duración media: 
35 min
Distancia: 
550 m
Horario: 
De las 10 de la mañana al anochecer
Objetivos: 
Descubrir un jardín temátido dedicado a las plantas bulbosas y acuáticas en un entorno poético.
Accesos: 
Calle dels Tarongers justo delante de los jardines de Joan Brossa. La entrada principal está en la avenida de Miramar con la calle dels Tarongers, pero también hay acceso por la calle del Doctor Font i Quer. El recorrido se puede hacer en sentido inverso.
Destinatarios: 
Todos los públicos
Espacios asociados: 
Jardines de Mossèn Cinto Verdaguer

El tramo inicia el recorrido en la explanada de césped que hay frente al estanque del parque. Siguiendo el camino se encuentran tanto árboles caducifolios (como el chopo boleana (102)) como perennifolios (como la guayaba del Brasil (103) o el magnolio (104)) y un árbol especialmente destacable, el árbol de los escudos (105), de origen chino; este árbol se considera un fósil viviente y es el único superviviente de una división de plantas extinguidas excepto esta especie. Cerca de la escultura Noia dels lliris (Muchacha de los lirios) (1970), de Ramon Sabí, en honor de Mossèn Cinto Verdaguer, a quien está dedicado el parque, se encuentran algunos árboles de hoja perenne, tanto alóctonos, como el cedro del Himalaya (106), como autóctonos, como en el caso del alcornoque (107), que preceden a una amplia escalinata.

La escalinata tiene a cada lado una serie de terrazas conectadas donde viven numerosas plantas acuáticas (108 y 109) (pontederias, llantenes, nenúfares, Thalia dealbata, calas...), la mayoría con rizomas que las ayudan a fijarse y a sobrevivir durante el invierno. Aunque algunas de estas plantas son fácilmente visibles, porque flotan (en algunos casos incluso las raíces), otras no lo son, bien de forma completa (las que viven completamente sumergidas), bien de forma parcial (presentan hojas emergentes). También es notable la presencia de anfibios, como la ranita meridional o la rana verde.

En lo alto de la escalinata hay un pequeño estanque que acoge a un ciprés de los pantanos (111), árbol caducifolio que vive tanto dentro del agua como en terrenos más secos, y que puede atravesarse mediante un puente de madera que conduce a uno de los accesos al parque situado en la calle del Doctor Font i Quer. Desde este punto, marcado con un panel de bienvenida al jardín, se puede seguir la visita a otros espacios interesantes de la montaña de Montjuïc, como el vivero Tres Pins, los jardines de Petra Kelly o el jardín Botánico.

Volviendo al recinto, el recorrido avanza entre árboles autóctonos mediterráneos, como el olivo (112), la encina (113) y el pino piñonero (114), muy cerca de los cuales hay la antigua caseta de los jardineros y la escultura La maternitat (La maternidad) (1970), de Sebastià Badia, una imagen dulce y serena de una mujer que mira al hijo que tiene en el regazo. Siguiendo el camino se encuentran árboles foráneos caducifolios (morera papelera (115), naranjo espinoso (116), acacia del Japón columnar (118)) y algún árbol autóctono propio del bosque de ribera, como el álamo negro (117).

El tramo acaba en la puerta principal del jardín, en la calle dels Tarongers cerca de la avenida de Miramar, donde puede contemplarse un escudo de la ciudad de Barcelona hecho con plantas de flor de temporada, principalmente bulbosas, y enmarcado por grandes magnolios y que, en el momento de la floración, a finales de primavera, forman un conjunto de gran espectacularidad. Junto con las plantas acuáticas, las bulbosas (119) son el otro gran atractivo de este jardín temático especializado en este tipo de plantas.

Desde la puerta principal del jardín (120), final del tramo y de todo el itinerario, se puede seguir hacia otros espacios, como los jardines Laribal, el de Aclimatación, los del Teatre Grec, los de Joan Maragall, el jardín Botánico Histórico o la Fundación Joan Miró.

Recomendaciones: 

Ropa cómoda y calzado adecuado para andar, binóculos y cámara fotográfica. En verano, en las horas de insolación, gorra y gafas de sol. Es recomendable visitar los jardines a lo largo de la primavera y en verano, cuando hay las dos grandes épocas de floración (de marzo a abril y de finales de julio a principios de septiembre).