Ajuntament de Barcelona

Hortes de Sant Bertran y escaleras de Forestier

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Características
Duración media: 
30 min
Distancia: 
350 m
Horario: 
Todo el día
Objetivos: 
Descubrir una antigua zona de huertos extramuros de la ciudad y el ajardinamiento de Montjuïc de principios del siglo XX.
Accesos: 
Calle Vila i Vilà, cerca de los jardines de Walter Benjamin. También se puede acceder por el paseo de Montjuïc y hacer el recorrido en sentido inverso.
Destinatarios: 
Todos los públicos
Espacios asociados: 
Hortes de Sant Bertran, parque del Mirador del Poble-sec, pasaje de les Bateries y escaleras de Forestier

El tramo se inicia en las Hortes de Sant Bertran, un jardín con desniveles donde la vegetación predominante es autóctona, con presencia tanto de árboles (encina (8), pino piñonero) como de arbustos (madroño, lentisco, aladierno) propios del bosque mediterráneo. El jardín está situado en una antigua zona de huertas surgida alrededor de la ermita de Sant Bertran, de donde procede el nombre, la más importante de las que había en la montaña de Montjuïc en el s. XIV, que desapareció en 1814 durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814).

Subiendo se llega al parque del Mirador del Poble-sec, que se atraviesa por el lateral, formado por terrazas y donde se encuentran enredaderas ornamentales, como las glicinas (Wisteria sinensis) y las pasionarias azules (Passiflora caerulea), justo al lado de la pérgola que hay a mano derecha, y donde se pueden contemplar árboles de hoja caduca, como la jacaranda —con una espectacular floración azul a finales de primavera y principio de verano— y la acacia del Japón, de flores crema. El recorrido sigue por el pasaje de les Bateries hasta unas majestuosas escaleras diseñadas por el ingeniero paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier (1861-1930). La influencia de Forestier en la jardinería barcelonesa de principios del s. XX es capital, tanto por ser el autor de algunos de los mejores jardines de la ciudad de la época (Laribal, Amargós, Miramar...) como por haber creado, junto con su discípulo Nicolau Rubió i Tudurí (1891 – 1981), un nuevo estilo de jardín, de raíz mediterránea, inspirado en los antiguos jardines árabes (terrazas, estanques...) y que aprovechaba la vegetación existente. Las escaleras, concebidas por Forestier como acceso entre la sección marítima y Miramar para la Exposición Internacional (1929), han quedado ocultas por la construcción de la ronda del Litoral, que actúa de barrera entre Montjuïc y el mar.

Ya casi al final del recorrido, se encuentran algunos árboles caducifolios, como el ceibo de Jujuy, ornamental y usado en jardinería urbana por su sombra y flores espectaculares, y la higuera, muy rústica y resistente y habitual en terrenos pedregosos. El tramo acaba en una de las puertas del jardín de Mossèn Costa i Llobera, punto de inicio del siguiente tramo del recorrido.

Recomendaciones: 

Ropa cómoda y calzado adecuado para andar, binóculos y cámara fotográfica. En verano, en las horas de insolación, gorra y gafas de sol.